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Cómo empezar a esquiar o practicar snowboard

Se acerca el invierno, y es el momento de ponerse el mono, el casco e ir a la nieve. ¿Esquí o snowboard? Da igual de si eres de esquís o de tabla, si has decidido que este invierno te vas a poner en serio con los deportes de nieve pero no sabes cómo empezar a esquiar ni has visto nunca de cerca una tabla te vamos a explicar cómo dejar de ser un novato en la nieve.

Cómo empezar a esquiar o practicar snowboard

La ropa: en la nieve hace frío, vale, aunque no hace falta llevar 1.000 capas que reduzcan nuestra movilidad.Pero ten cuidado y no te quedes corto. Una camiseta térmica y un buen anorak te ayudarán a protegerte del frío. No olvides los guantes ni unos calcetines gruesos, e incluso utiliza dos calcetines para asegurarte de que los pies no se quedan fríos.

Botas y casco: aunque son algo incómodas, las botas son muy importantes. Poco a poco te acostumbrarás a ellas. También es cada vez más habitual ver a esquiadores con casco. Mejora tu seguridad, y puedes encontrar diseños de todo tipo. Si las botas las podemos alquilar con los esquís, quizá sea mejor que te compres tu propio casco. Y, por supuesto, no te olvides de las gafas.

La cuña: si no has esquiado en tu vida, contrata a un monitor o apúntate a una clase. Lo primero que aprenderás es la cuña, el freno básico y recurso más utilizado por todos los novatos. Si la haces bien, te ahorrarás muchos golpes aunque recuerda que a veces tirarse al suelo si pierdes el control es la mejor manera de evitar un accidente más grave. Para frenar en cuña solo hay que doblar las rodillas hacia dentro, que las puntas de los esquís formen una especie de V invertida.

Remontes y telesillas: todos los novatos nos hemos caído a los tres metros de coger el remonte y hemos pensado lo de “tierra, trágame”, pero lo que debes hacer es apartarte. Recuerda que los remontes no paran, y por detrás viene otro esquiador que no podrá esquivarte. Y si subes en telesilla recuerda bajar la barra de seguridad. Los colores: las pistas verdes son las más fáciles, las azules son algo más complicadas, luego vienen las rojas, las negras y las moradas, solo aptas para los más expertos. No te avergüences si ves que en la pista verde solo hay niños, y que alguno de ellos incluso sube al telesilla para ir a la pista roja. Lo primero es aprender con seguridad, ya tendrás tiempo de tirarte por la pista azul o roja cuando ganes experiencia.

Las caídas: no les tengas miedo, forman parte del aprendizaje. Eso sí, si empiezas el descenso pensando que te vas a caer lo más probable es que acabes por los suelos.

Protégete del sol: estamos en invierno y vas tapadísimo, pero recuerda que el sol quema y en un día de nieve puedes quemarte. Ya hemos dicho que las gafas son un elemento más de seguridad, pero no olvides el resto de la cara. Ponte protector solar, protege la cara con una bufanda, utiliza orejeras… cuando acabe el día, ponte crema hidratante. Y no olvides beber agua o una bebida isotónica mientras esquías.

Disfruta: puede parecer una tontería, pero nuestro último consejo es que disfrutes del día en la nieve. Al principio te costará, en especial si estás más rato rodando por el suelo que de pie; pero poco a poco lo irás pillando. Y recuerda que cuando cierran las pistas hay vida en los bares, restaurantes, discotecas y otras actividades de las pistas. Es el après-ski, el equivalente al tercer tiempo del rugby.

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